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Nervio oftálmico

Nervio oftálmico

El nervio oftálmico (CN V1) es una rama terminal del nervio trigémino (junto con los nervios maxilar y mandibular). Suministra inervación sensorial a ciertas partes del ojo, la glándula lagrimal, algunos senos paranasales, capas meníngeas y el cuero cabelludo, este nervio permite, por ejemplo, parpadear rápidamente cuando entra polvo en el ojo.

El nervio trigémino puede resultar abrumador cuando se trata de estudiar su anatomía. Tiene muchas funciones, y aunque posee solo tres ramas principales, cada una de ellas es muy importante y anatómicamente compleja.

Resumen del nervio oftálmico
OrigenNervio trigémino
TipoSensorial
CursoGanglio trigémino, seno cavernoso, fisura orbital superior, nervios lagrimales, frontales, nasociliares (ramas terminales), estructuras anatómicas respectivas
RamasTentorial recurrente, lagrimal (rama comunicante con el nervio cigomático), frontal (nervios supraorbitario y supratroclear), nervios nasociliares (rama comunicante con el ganglio ciliar, nervios ciliares, nervios etmoides posteriores)
InervaciónOjos, conjuntiva, glándula lagrimal, cavidad nasal, seno frontal, células etmoidales, hoz del cerebro, duramadre de la fosa craneal anterior, partes superiores de la tienda del cerebelo, párpado superior, dorso de la nariz, parte anterior del cuero cabelludo

En este artículo vamos a discutir sobre el nervio oftálmico, como rama del nervio trigémino, va a ser explicado en su totalidad desde el punto de vista de la anatomía general, la función y la importancia clínica.

Índice de contenido

Básico

El nervio trigémino (V nervio craneal) es un nervio mixto, lo que significa que está formado por ambos tipos de fibras: fibras motoras descendentes (eferentes) y fibras neuronales aferentes que pertenecen al sistema somático aferente general. El nervio trigémino sale de los protuberancias a través de dos raíces:

  • Raíz sensorial grande
  • Raíz de motor más pequeña

Estas raíces continúan corriendo hacia adelante desde la fosa craneal posterior. Las fibras entran en la fosa craneal media pasando por la punta medial de la parte petrosa del hueso temporal. En la depresión de la superficie anterior de la parte petrosa del hueso temporal, se encuentra el ganglio trigémino.

Por esta razón, esta depresión se llama depresión del trigémino, y el ganglio en sí mismo está envuelto dentro de la duramadre en una apariencia de cueva; se llama la cueva del trigémino. Este ganglio es la expansión de la raíz sensorial y contiene los cuerpos de las neuronas sensoriales cuyas fibras contribuyen a la formación del nervio trigémino. Funcionalmente, este ganglio es comparable a un ganglio espinal.

Del borde anterior del ganglio trigémino surgen tres ramas del nervio trigémino en el siguiente orden descendente (superior a inferior):

  • El nervio oftálmico (V1)
  • El nervio maxilar (V2)
  • El nervio mandibular (V3)
Nervio oftálmico
El circulo verde señala el nervio oftálmico (rama del nervio trigémino)

Anatomía del nervio oftálmico

El nervio oftálmico es la rama más superior del ganglio trigémino, y es exclusivamente sensorial. Proporciona información sensorial a las siguientes estructuras:

  • Los ojos
  • Contenido conjuntivo y orbitario, incluida la glándula lagrimal
  • Cavidad nasal, seno frontal, células etmoidales
  • Hoz del cerebro
  • Dura mater de la fosa craneal anterior
  • Partes superiores de la tienda del cerebelo
  • Párpado superior
  • Dorso de la nariz
  • Parte anterior del cuero cabelludo

Durante su recorrido, este nervio también recibe fibras simpáticas que se proyectan al ganglio ciliar autónomo. Algunos autores describen este ganglio como perteneciente al nervio oculomotor.

Curso anatómico

El nervio oftálmico surge del borde anterior del ganglio trigémino y luego se extiende hacia adelante a través de la pared lateral de la duramadre del seno cavernoso.

Relación

Superior al nervio oftálmico está el nervio troclear, mientras que inferolateral a el es el nervio maxilar. En la parte medial a estos tres nervios se encuentra la arteria carótida interna que atraviesa el seno cavernoso.

Tras salir del seno cavernoso, el nervio oftálmico pasa por la fisura orbitaria superior, donde suele estar ya dividido en sus tres ramas terminales:

  • Nervio lagrimal
  • Nervio frontal
  • Nervio nasociliar

Ramas del nervio oftálmico

A lo largo de su recorrido, el nervio oftálmico se extiende a varias ramas laterales. El más importante de ellos es el nervio tentorial recurrente que se dirige hacia atrás e inerva la tienda del cerebelo. Además de esta rama, la mayor parte de la importancia se da a las ramas terminales del nervio oftálmico.

El nervio lagrimal

Esta es la rama más lateral y delgada del nervio oftálmico. Se extiende hacia adelante y lateralmente, a través del techo de la órbita y viaja hacia la glándula lagrimal que se encuentra en el ángulo lateral superior de la órbita.

Antes de llegar a la glándula, el nervio lagrimal se extiende a varias ramas. Estas ramas terminan en la glándula lagrimal, o bien pasan a través de la glándula y terminan en el párpado superior.

Justo detrás de la glándula lagrimal, el nervio lagrimal extiende una rama comunal para el nervio zigomático. A través de esta anastomosis, las fibras parasimpáticas del ganglio pterigopalatino llegan a la glándula lagrimal. Estas fibras se originan en el nervio petroso del nervio facial.

Nervio frontal

Esta es la rama media y más gruesa del nervio oftálmico. Se dirige hacia adelante, directamente debajo del techo de la órbita y por encima del músculo elevador del párpado superior. Dentro de la órbita, el nervio se extiende a ambas ramas terminales:

  • El nervio supraorbital es la rama lateral del nervio frontal. Llega a la frente pasando por la muesca supraorbital. A este nivel, el nervio desprende varios filamentos palpebrales que alimentan la conjuntiva y la piel del párpado superior. Luego pasa por encima de la frente junto con la arteria supraorbital. Profundo en el vientre frontal del músculo occipitofrontal, el nervio supraorbital se divide en dos de sus propias ramas terminales: la rama lateral y la rama medial. La rama medial penetra en el músculo occipitofrontal, mientras que la lateral atraviesa la aponeurosis epicraneal. De esta forma, las ramas llegan a la piel de la parte inferior de la frente a la que aportan inervación sensorial.
  • El nervio supratroclear se sitúa en el centro del nervio supraorbital. Se dirige hacia el centro y hacia adelante, viajando al ángulo medial superior de la órbita. Se extiende a las ramas superior e inferior que inervan la piel del dorso de la nariz y la piel adyacente del párpado superior.

Nervio nasociliar

Este nervio es la rama terminal medial del nervio oftálmico. Se dirige hacia adelante y medialmente, y al cruzar el lado superior del nervio óptico llega al agujero etmoidal anterior, donde se divide en sus propias dos ramas terminales.

A lo largo de su camino, el nervio nasociliar se extiende a las ramas laterales en el siguiente orden yendo de proximal a distal a la raíz:

  • Rama comunicante del ganglio ciliar que se extiende hacia adelante y lateralmente y entra en el ganglio ciliar.
  • Nervios ciliares largos y cortos que penetran en la parte posterior de la esclerótica en el medio del nervio óptico. De esta manera, estos nervios entran en el globo ocular e inervan la esclerótica y la coroidea.
  • Nervio etmoide posterior que se extiende medialmente a través del agujero etmoide posterior y entra en la fosa craneal anterior. Al pasar por una de las aberturas de la lámina cribrosa, desciende al techo de la cavidad nasal donde inerva la mucosa de las células etmoides y el seno esfenoidal.

En el área del agujero etmoide anterior, el nervio nasociliar se extiende a sus dos ramas terminales:

  • El nervio etmoidal anterior atraviesa el agujero etmoidal anterior donde llega a la fosa craneal anterior. Poco después, el nervio atraviesa uno de los orificios de la lámina cribrosa, por donde llega a la parte anterior del techo de la cavidad nasal, donde inerva la mucosa de esa parte.
  • El nervio infratroclear que se extiende hacia adelante e inferiormente a la tróclea viaja hacia el ángulo medial superior de la órbita, donde envía sus ramas terminales para la inervación de la piel de la porción medial del párpado superior y la conjuntiva. Las ramas de este nervio habilitan el llamado reflejo conjuntival.

Ganglio ciliar

Este ganglio pertenece al sistema nervioso autónomo y se añade funcionalmente al nervio oftálmico. Se coloca en la órbita, en el lado lateral del nervio óptico.

Como cualquier otro ganglio autónomo, el ganglio ciliar tiene fibras preganglionares y posganglionares. Las fibras preganglionares son sensoriales, simpáticas y parasimpáticas. Estos son:

  • Ramas comunicantes al ganglio ciliar que se extienden desde el nervio nasociliar y llevan las fibras sensoriales y simpáticas a este ganglio. Las fibras sensoriales se originan en la raíz sensorial del nervio trigémino, mientras que las fibras simpáticas se originan en el plexo carotídeo interno simpático y su anastomosis con el nervio oftálmico.
  • La raíz oculomotora proporciona las fibras parasimpáticas del nervio oculomotor y esas fibras se sinapsulan con las células del ganglio.

Las fibras posganglionares son los nervios ciliares cortos que se extienden hacia adelante mientras se agrupan alrededor del nervio óptico. Penetran la parte posterior de la esclerótica y entran en el globo ocular al que llevan las fibras neuronales sensoriales y autónomas.

Las fibras parasimpáticas inervan el músculo ciliar y el músculo esfínter de la pupila, mientras que las fibras simpáticas inervan el músculo dilatador de la pupila. Tanto la dilatación como la constricción de la pupila son los mecanismos que intervienen en la acomodación del ojo.

Además, esta inervación específica es la razón por la que las pupilas se dilatan durante el estrés (dominio del sistema nervioso simpático) y se estrechan cuando están relajadas (dominio del sistema nervioso parasimpático).

Importancia clínica

Los daños en el nervio oftálmico pueden causar síntomas relacionados con disfunciones sensoriales. Las infecciones del ganglio trigémino por el virus del herpes zoster (herpes) causarán sensaciones muy dolorosas entre todas las zonas inervadas sensorialmente por el nervio trigémino, pero afectarán sobre todo a las zonas inervadas por el nervio oftálmico.

La infección puede eventualmente resultar en la pérdida completa de la sensación dentro de las partes afectadas. Un procedimiento llamado bloqueo del nervio supraorbital se utiliza a menudo para lograr la anestesia local de la cara. Como su nombre indica, la estructura objetivo es el nervio supraorbital, una rama del nervio frontal, que a su vez es una rama terminal del nervio oftálmico.

Es una forma conveniente de prevenir la distorsión del tejido y las sensaciones incómodas para el paciente mientras se realizan varios procedimientos quirúrgicos en la región de la frente que está inervada por este nervio.

Las disfunciones del nervio oftálmico pueden unirse a las disfunciones del nervio facial dentro de la condición llamada parálisis de Bell. Esta condición afecta principalmente a las estructuras inervadas por el nervio facial y a veces incluye ramas del nervio trigémino donde se pueden manifestar trastornos sensoriales de todas las estructuras inervadas por este nervio.

Esta condición suele ser causada por la inflamación del nervio que en la mayoría de los casos es causada por virus neurotrópicos, como el virus del herpes simple tipo 1, el VIH y el herpes zoster.

El nervio oftálmico es una parte del reflejo corneal, y junto con el nervio maxilar, el reflejo palpebral. En situaciones normales, la estimulación de la córnea o de un objeto repentino cerca de los ojos provocará el cierre automático de los párpados como una forma de reflejo protector.

Cuando el nervio oftálmico está dañado, hay una falta de estos reflejos. Podemos concluir que el nervio oftálmico es de gran importancia cuando se trata de la evaluación neurológica básica de un paciente. Estar familiarizado con los campos de sus inervaciones es crucial ya que proporciona fuertes bases de conocimiento para los estudiantes de hoy y los futuros médicos de mañana.

Referencias
1. R. L. Drake, A.W. Vogl, A. W. M. Mitchell: Anatomía de Gray para estudiantes, tercera edición.
2. K. L. Moore, A. F. Dalley II, A. M. R. Agur: Anatomía orientada clínicamente, séptima edición.
3. M. A. Patestas, L. P. Gartner: Neuroanatomía.
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